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Durante la época de la emancipación Ancón fue uno de los escenarios de lucha entre patriotas acantonados en Huacho y los realistas en el valle de Chillón. Los patriotas cubrían el camino real de Ancón para evitar el ataque de los realistas.

El 30 de octubre (1820), después de haber fondeado el callao el 29 de octubre, el Ejército Libertador del General San Martin ancla en Ancón, mientras el Callao se encuentra bloqueado. El Libertador San Martín convertiría el pequeño y calmo puerto en la base de operaciones para el asedio final a Lima. El primer encuentro bélico en Ancón se produce el 3 de noviembre cuando aparece una considerable guardia realista a la vista del puerto.

La noche del 5 de noviembre, el vigía que emplaza San Martín en lo alto de un cerro anconero retorna al campamento y encuentra una proclama del almirante ingles Lord Cochrane que anuncia, para esta misma noche “un golpe mortal al enemigo”. En efecto, al oscurecer el marino inglés parte de Ancón, llega al Callao y captura a la fragata enemiga Esmeralda, siendo herido en el combate. Habiendo perecido 25 patriotas y 56 realistas, la fragata capturada es traída a Ancón. El hecho constituye, como lo escribe San Martín a Torre Tagle, un acto no solo heroico sino decisivo: “La toma de la Fragata Esmeralda, bajo las baterías del Callao, ha decidido de tal modo la balanza marítima a mi favor, que no queda el menor obstáculo para la realización de mis planes”. En efecto, así ocurre.

Inmediatamente después de la captura de la Fragata Esmeralda, el ejército libertador con la finalidad de comunicarse con el país imprime un boletín patriótico en Ancón. Al contar San Martín con una imprenta en su campamento, el Boletín Nº 3 se edita en Ancón el 6 de noviembre, siendo su contenido principal hacer saber al ejército el pronunciamiento de Guayaquil, la llegada y la liberación de su rebelde Gobernante Pascual de Vivero más la audaz captura de la fragata de guerra “Esmeralda con dos Lanchas Cañoneras”.

San Martín ingresa finalmente a Lima y proclama la independencia el 28 de julio de 1821 y ese mismo día resuelve conceder a Ancón la categoría de puerto.

Sin embargo, grave será otro episodio: Los anconeros veían con asombro la agresiva deportación del arzobispo de Lima, Bartolomé de las Heras “embarcándose para la península en el puerto de Ancón” a las cinco de la tarde del miércoles 5 de septiembre de 1821. De este modo ancón se convirtió en asilo de españoles cautivos.
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